En Cabo Delgado, provincia del norte de Mozambique castigada por la guerra desde 2017, hay oro y gas. Pero sobre todo hay sufrimiento. Hasta un millón de personas tuvieron que abandonar sus hogares a causa del conflicto entre Al Shabab, una amalgama de grupos insurgentes, y el Ejército mozambiqueño, con el apoyo de tropas regionales. Los civiles con los que hablamos denunciaron secuestros, decapitaciones y destrucción de infraestructuras sanitarias y educativas. Violaciones de los derechos humanos que permanecen en la mente durante mucho tiempo, aunque ésta sea una guerra en el olvido. Así se conoce históricamente, de hecho, Cabo Delgado: Cabo Esquecido (Cabo Olvido, en portugués).
Los peores momentos en Cabo Delgado se vivieron cuando los insurgentes ocuparon algunas de las principales ciudades de la provincia, como la costera Mocímboa da Praia. Después de que el Ejército las reconquistara, miles de personas regresaron a su casa. O a lo que quedaba.
Sus vidas cambiaron para siempre. Ahora buscan una segunda oportunidad. Y sanar sus mentes.
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