Red Light in Istanbul

Estambul contaba con los burdeles legales más antiguos de Turquía, creados hace más de un siglo en la época de Imperio Otomano. En estos locales las trabajadoras sexuales tenían una cierta seguridad y estaban sometidas a controles médicos. Pero desde que Erdogan llegó al poder en 2002, su política  extremadamente conservadora e islamista, ha conseguido cerrar prácticamente la gran mayoría de estos locales, negándose a dar nuevos permisos para trabajar como prostituta. Esto implica una precarización en  las condiciones de trabajo de las prostitutas. Trabajar en la calle significa estar expuestas a una mayor desprotección y violencia, aumento de enfermedades, e incluso, la posibilidad de caer fácilmente en redes de  explotación sexual.